Una carcajada, por favor... es lo que deberíamos pedirnos por la mañana cada día en la cafetería cuando vamos a desayunar. Las empresas estamos viviendo una época muy complicada y difícil, pero una vez superado el susto y habernos lamentado un rato, hay que pasar a la acción positiva. Saben aquello de “No llores porque el sol se ocultó, porque tal vez las lagrimas no te dejarán ver las estrellas”. Pues eso, que no vamos a llorar más, que nos vamos a reír todos y con todos, que vamos a convertir la carcajada en un hábito saludable para poder pensar y actuar en cómo salir airosos de esta situación.
El sentido del humor debería estar presente y escrito en todas las declaraciones de Misión, Visión y Valores corporativas de las empresas. De esta manera, tanto trabajadores como empresarios harán suyo el principio de reírse cada mañana con los compañeros y socios, de hacer reír a los clientes y proveedores, de utilizar los efectos positivos de la risa y la sonrisa como una herramienta de motivación en el trabajo: para evitar el desánimo porque no suena el teléfono, para afrontar mejor el rechazo de una propuesta por parte de un cliente, para mejorar la relación con los compañeros, para despejar la mente y potenciar la creatividad. Hasta mejora la salud. El puesto de trabajo se convierte en un lugar de creación de ideas en positivo, de búsqueda de soluciones creativas y crecimiento profesional.
Pueden parecer muchos beneficios para algo tan simple como una carcajada, pero es que además tiene otra gran ventaja para la empresa y es que no hay que contratar a nadie, ni comprar nada... no supone ningún gasto extra. Somos nosotros mismos quienes provocamos la risa, quienes, únicamente con un poco de esfuerzo e imaginación, nos abstraemos del entorno negativo y generamos energía positiva, buen rollo y un buen ambiente que nos ayude a trabajar con más ganas e ilusión.
Habrá quien piense que sólo con unas carcajadas no se van a solucionar los problemas en la empresa, y tiene razón. Pero estas carcajadas ayudarán a buscar soluciones efectivas. Ya desde la antigüedad son conocidos los beneficios de la risa en la mejoría y curación de enfermedades, en la educación y en el tratamiento de trastornos psicológicos y emocionales. Y Sigmund Freud ya atribuyó a las carcajadas el poder de liberar al organismo de energía negativa, capacidad que ha sido científicamente demostrada al descubrir que el córtex cerebral libera impulsos eléctricos un segundo después de empezar a reír.
La experiencia me ha demostrado que el sentido del humor es uno de los mejores aliados que me puedo llevar cada mañana a la oficina, a una reunión con un cliente, a un desayuno de trabajo... Algunos de mis trucos son: la sonrisa. Una sonrisa abre muchas puertas y relaja muchas tensiones. Además de ser muy contagiosa. Si sonríes, te sonreirán. Me esfuerzo también por ver siempre el lado positivo, hasta de las situaciones más difíciles se puede sacar un aprendizaje positivo. Y cuando reflexionas sobre lo ocurrido, te das cuenta de que tampoco era tan grave y que de esa situación ha surgido una idea mejor. Aplico la memoria de pez selectiva. No pienso en los problemas continuamente. Los olvido. Lo pasado, pasado está. Si ya está solucionado, te puedes dedicar a otro tema y si no tiene solución, ¿para qué preocuparte más? Otro truco, que además es un placer, es acercarme al humor a través de la lectura de comics, las películas de humor, y quedar con los amigos. Por último, algo fundamental para que todo lo anterior funcione es: reírse de uno mismo. Reírse de nuestros fallos, de los errores que cometemos, de nuestros gustos y manías... aceptarnos como somos y mostrarnos a los demás tal cual.
Tómense una carcajada en el desayuno y disfruten de su trabajo.